23 de septiembre de 2007

Vittorio Gassman y un "Grand Finale"

¿Por que nos conmueve el cine italiano? ¿Por el arte de sus directores?: Fellini, Visconti, Risi, Pasolini, Scola, Monicelli, Antonioni... ¿Por la magia de sus intérpretes? Gassman, Sordi, Mastroianni, Manfredi, Volonte... Por contar historias conmovedoras con realismo y grotesco en la justa medida, humor y tragedia en la justa medida y un sentido estético de lo narrativo?
Pienso en el cine italiano y su capacidad de emocionar y se me ocurre contar un ejemplo. Pienso y me vienen a la cabeza decenas de películas. Me detengo en una comedia cualquiera. Es la secuela tardía del clásico "Los desconocidos de siempre" (1), un filme de 1958 del maestro Mario Monicelli. La secuela se llama "Los desconocidos de siempre, veinte años después"(2), de Amanzio Todini (1985),
Esta singular comedia sigue un esquema más o menos predecible, con toques de realismo y grotesco, pero hacia el final, en sus últimos segundos, se torna una tragedia. Pero no lo hace con un golpe bajo e impredescible sino con realismo y emotividad, en una toma que se resuelve sin diálogo, con a penas unos pocos gestos de Vittorio Gassman. ¿Cómo es posible esto? Ya les cuento la película:

Tiberio (Marcello Mastroianni) sale de la cárcel luego de cumplir varios años de condena. A la salida lo espera su amigo y ex-compañero de banda, Pepe Pantera, (un ex-boxeador, interpretado por Vittorio Gassman) quien le propone un nuevo trabajo. Tiberio, decidido a llevar una vida honrada, rechaza la propuesta.
Pero el mundo ha cambiado mucho y no logra insertarse en la sociedad como soñaba y decepcionado, le pide a Pepe que lo incorpore al operativo. Pero esta vez es Pepe quien lo recahza. Pero Tiberio insistirá hasta el punto de provocar un infarto a Pepe, quien debe ser hospitalizado.
Tiberio ingresa entonces al plan, haciéndose pasar por Pepe Pantera, y encargándose de complicar hasta las cosas más simples en hilarantes situaciones.
Terminado el operativo, la banda se reune a festejar el cumpleaños de Pepe Pantera (ya recuperado) y el exito de la misión.
Organizan una gran comilona al aire libre donde charlan y bromean sobre sus aventuras y proyectos de retiro. Llega el momento y le cantan el feliz cumpleaños a Pepe, pero cuando este se dispone a soplar las velitas de la torta, aparece un extraño con aires conspicuos y lentes oscuros. Es un matón que viene a cobrar venganza por los enredos causados por Tiberio impersonificando a Pepe.
El matón se para unos metros delante de Pepe y le pregunta:

—¿Pepe Pantera?
—Sí —le contesta éste.

Entonces el sicario levanta un arma y le apunta.
Atención, aquí viene la magia. Todo sucede en el lapso de tiempo desde que el matón le apunta con el arma hasta una fracción de segundo despues, cuando dispara (la acción corre en cámara lenta para darnos el tiempo suficiente como para disfrutarla y sentirla):
El matón levanta el arma y apunta a la cabeza de Pepe. Pepe desconoce el motivo, pero comprende que llegó su hora. Entonces, en un acto reflejo (recuerden que él es un ex-boxeador), pone sus manos en posición de guardia, mira al matón a los ojos (mira a la muerte de frente) y balancea su cabeza de un lado hacia otro como preparándose para esquivar un golpe, entonces tira un golpe al aire, momento en el que recibe el balazo y cae muerto.
Ahi termina la película... y comienzan mis lágrimas.
...
Fernando Marco Sassone
www.finisafricae.com.ar
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1. "I soliti ignoti", Mario Monicelli, (1958).
2. "I soliti ignoti vent'anni dopo", Amanzio Todini (1985)

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Escritos sobre cine, fotografía y literatura. Fernando Marco Sassone / Yörik. © 2007 Fernando Sassone. - http://www.cinematicon.com.ar

He entrado entre los vivientes como se entraría en el sueño de un loco: la mayoría de los que me toman por un sueño despierto duermen profundamente, eso es evidente; en cuanto a los otros, comprenden mi delirio

Karl Friedrich Veldt.